miércoles

La creatividad promocional.

El regalo promocional se ha convertido en los últimos años en una pieza básica de buena parte de las acciones BTL. Y aunque se mantienen clásicos como las chapas y las calcomanías, este mercado está sujeto a constantes actualizaciones.

Siempre me ha sorprendido la capacidad creativa de los inventores de regalos promocionales. Las premisas suelen ser bastante restrictivas: poco presupuesto, gran impacto, materiales nuevos... Y los resultados, siguen siendo realmente buenos.

Ahora puedes encontrar mensajes en una botella, merchandising anti estrés, minichanclas posavasos e incluso promociones para asesinos en serie.

La creatividad va mucho más allá de los spots, la gráfica e internet. Ya es hora que reconozcamos la labor de quienes se dedican a innovar cada día con pocos recursos y mucha imaginación.

Si quieres conocer algo más a fondo este mundillo, echa un vistazo a este enlace: http://www.blog-articulos-publicitarios.es. En este blog encontrarás informaciones sobre el mercado de los artículos publicitarios y los regalos de empresa.

martes

Estamos en crisis.

Uno de los sectores más sensibles a las crisis económicas es el publicitario. Las partidas presupuestarias que caen primero son las que hacen referencia a comunicación, supongo que no hay nada que hacer.

Estos días se ha hecho famoso un magnífico artículo que nos explica los porqués de la crisis subprime (que no te asuste el nombre, cuando lo leas lo entenderás rápidamente).

El señor Abadía, un exprofesor de IESE, publicó en su blog el artículo “La crisis ninja” y a día de hoy ya ha recibido más de 165.000 visitas. Por algo será.

De hecho, creo que el quid de la cuestión es que explica muy llanamente (lo llanamente que se puede tratar un tema así) el lío en el que estamos metidos. Te recomiendo que le eches un vistazo.

Muchas gracias por abrirnos un poco los ojos, señor Abadía.

domingo

El efecto Houdini.

Cosas que pasan en una agencia de publicidad (1)

¿Conoces a Harry Houdini? Es considerado por muchos el mejor mago de todos los tiempos, al menos en el arte del escapismo. Cadenas, esposas, baúles, candados... Cada espectáculo de Houdini congregaba a miles de personas. Hacía cosas tan increíbles como escapar de una camisa de fuerza suspendido en lo alto de un rascacielos, o salir airoso de una caja fuerte sumergida en agua.

Te preguntarás qué tiene que ver el gran Houdini con lo que pueda suceder en una agencia de publicidad. Te lo explicaré con un ejemplo.

El jefe te llama al despacho a primera hora de la mañana...

- Jauhow, tendrías que pensar un concepto impactante, de esos que no se olvidan fácilmente, capaz de llamar la atención del público objetivo a quien va destinado.
- ¿De qué se trata?
- El producto es un pintalabios. ¿Bien? (Y tú, con toda la buena fe del mundo, piensas: foto de modelo guapísima, poco texto, color muy contrastado... muy bien).

Entonces empieza el efecto Houdini, el más difícil todavía...

Preguntas al jefe cómo se llama el producto y te dice que el cliente todavía no ha pasado la información, que sólo sabe que el color es algo así como rojo pasión. Pruebas suerte y te lanzas:

- ¿Qué pantone es el rojo pasión?

La respuesta es la que te temes:

- Ponle un 225 o un 486.

(De acuerdo, el jefe no tiene ni puta idea de lo que es un pantonario, pero Jauhow, por lo que más quieras, ¡no te rías!).

Ya estás a punto de abandonar el despacho, pero lo peor aún está por llegar:

- Una cosa más. Tenemos que presentar un boceto para dentro de dos horas.

Tratando de no cortarte las venas, le imploras:

- ¿Podemos, al menos, pedirle al cliente que nos mande las fotos de la modelo?
- Ni hablar, este mail lo recibí hace dos semanas y quedaría fatal pedirle material ahora. Presentamos esta tarde.

Tienes ganas de preguntar qué ha estado haciendo quince días con ese mail allí, en la bandeja de entrada, muerto de asco, pero un último momento de lucidez te hace recapacitar:

- Muy bien, jefe.

Y te vas del despacho con un marrón enorme y los pantalones bajados a la altura de los tobillos. Por suerte aún te queda un as en la manga.

- Ei, ¿cómo se llama el becario?
- ¿El que se parece a Ronaldinho?
- No, el gordo no, el otro.
- No me acuerdo.
- Bueno, no importa, dile que se ponga a buscar fotos de pintalabios rojo pasión y que en media hora quiero un par de propuestas de anuncio encima de la mesa. Me voy a desayunar.

Y es que Houdini podía ser muy bueno escapando de baúles con candados y cajas herméticas, pero cuando se acerca un marrón, no hay nadie con más cintura que que Jauhow.

viernes

Bien, Juancho, gigante...

“Si cada de uno de nosotros contratara personas más pequeñas que nosotros, nos convertiríamos en una empresa de enanos. Pero si cada uno contratara personas más grandes que nosotros, nos convertiríamos en una empresa de gigantes”. David Ogilvy

Con pocas afirmaciones puedo estar más de acuerdo. Las envidias son malas consejeras y rodearse de personas que hacen las cosas bien siempre ayuda a mejorar. Con esta filosofía te quiero presentar Publicity21, un blog que me ha sorprendido gratamente tanto por su diseño como por su contenido. No te cuento más, simplemente te invito a visitarlo.

¡Gracias por tu dedicación, Juancho!

jueves

La emoción de comprar.

Hace unos días, Jack planteaba en un comentario al post "El futuro de la publicidad" varias reflexiones interesantes alrededor del consumismo. Prometí hablar del tema y fiel a mi palabra, hoy escribiré sobre las compras, porqués de las compras y argumentos de venta.

No pretendo ser exhaustivo, pero creo que un par de pinceladas pueden ser suficientes para entender que las motivaciones de compra poco tienen que ver con las necesidades.

Sólo un dato: "el 98% de los seres humanos compran productos o servicios emocionalmente y luego justifican dichas compras lógicamente". (Fuente: Álvaro Mendoza en ¿Por qué compramos lo que compramos?).

La gran mayoría de compras no responden a necesidades del individuo. Nadie necesita tres coches y hay gente que los tiene. ¿Cuántos zapatos hay en tu armario y cuántos pies tienes? Compramos porque deseamos un producto y luego, en el mejor de los casos, tratamos de justificar nuestra compra con un argumento lo más racional posible.

Compramos para tener más que el vecino, para sentirnos más jóvenes, para ir a la moda... Te podría enumerar miles de motivaciones y te puedo asegurar que no encontraría ni la mitad de necesidades.

A modo de curiosidad, te contaré un caso de compra que siempre me llamó la atención. En unos grandes almacenes se vendía una bicicleta de montaña por una cifra realmente elevada. Era exactamente igual a las demás mountain bikes: tres platos, siete piñones, cambio automático, cuadro de aluminio... Misma marca, mismo modelo. Sólo había una diferencia. Por error, había sido etiquetada a un precio bastante superior al resto. Increíblemente, se vendió antes que todas las demás, sólo estuvo en el escaparate unos minutos y hasta seis personas se interesaron por ella.

El jefe de ventas de la sección de deportes pensó que, si alguien había pagado más por ese modelo de bicicleta, podía subir el precio de las otras. Al fin y al cabo, eran idénticas y ofrecían las mismas prestaciones. Así que, a la mañana siguiente todas las bicicletas de montaña de ese modelo se vendían al precio de la que había sido etiquetada por error casi cien euros más cara. No se vendió ni una.

Un caso como este sólo se explica por el lado emocional. No tiene más lógica que la de tener una bicicleta distinta, superior, más cara. Y si todas tienen el mismo precio no hay diferencia que valga. En un mundo globalizado en el que tendemos a productos prácticamente idénticos, el consumidor, sólo está dispuesto a pagar más si le parece que ese plus le hace diferente.

miércoles

El tubo y la pelota de ping pong.

Te invito a poner a prueba tu creatividad. Te presento un típico ejercicio para fomentar el pensamiento lateral, que viene a ser algo parecido a estrujarse el cerebro para encontrar una solución creativa a un problema particular.

El reto es el siguiente:

Tienes un tubo metálico de 50 centímetros de longitud clavado por uno de sus extremos a una superficie sólida en ángulo de 90º (en perpendicular, vaya). El diámetro de este tubo es exactamente un milímetro mayor que el de una pelota de ping pong. El caso es que algún patoso ha dejado caer accidentalmente su pelotita de ping pong en el interior del tubo y necesita recuperarla cuanto antes para participar en el prestigioso Ping Pong Jauhow Championship.

Demuestra lo que vales:

Sin tocar ni la superficie sólida en la que está clavado el tubo, ni el propio el tubo, recupera la pelota.

Puedes usar las técnicas que creas oportuno, los materiales y herramientas que se te ocurran. Y recuerda: no hay una sola solución a este problema, pero siempre hay una solución mejor que las demás.

El honorable jurado, o sea yo, valorará todas las ideas tomando en cuenta tres parámetros: la originalidad, la sencillez y la practicidad de la solución.

Por ejemplo, inventar una máquina extractora de pelotas de ping pong de tubos de 50 centímetros de longitud puede ser muy original, pero poco práctico y supongo que nada sencillo.

La opción ganadora tendrá su recompensa en Jauhow, obtendrá el reconocimiento de toda la comunidad y el agradecimiento sincero de los participantes del Ping Pong Jauhow Championship.

Visto el premio, que no te importe comentarlo con tus amigos. Ganar por falta de participantes no es ningún descrédito, pero estaremos de acuerdo en que no es lo mismo.

Atención: sólo se valorarán las ideas presentadas antes del 15 de agosto (pensar más de dos semanas seguidas me parece excesivo).

Bueno, basta de charla. Usa tu imaginación y escribe tu brillante propuesta debajo de estas líneas.

lunes

El futuro de la publicidad.

¿Cuál es el próximo paso? En este sector de la comunicación se da una paradoja: todos los días hay que inventar cosas nuevas y muchas veces el directivo de turno prefiere pensar que ya está todo inventado y que fusilar una campaña mediocre sale más a cuenta que romperse los cuernos en busca de un león de oro.

De un tiempo a esta parte me parece haber detectado una tendencia algo preocupante. Hay un número de agencias creciente (y son agencias de reconocido prestigio) a las que no importa demasiado el producto que ofrecen a sus clientes. El objetivo es facturar.

Alguno me dirá que eso no es tan distinto de lo que decía el gran Bernbach: “el corazón de la creatividad, su disciplina básica, es vender". Pero no hagamos juicios superficiales. La creatividad como arma de venta no es lo mismo que facturar por facturar.

No sé muy bien a qué nos va a llevar todo esto. Probablemente, las empresas que elijan la facturación como eje de su negocio seguirán facturando. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana (sobre todo cuando mañana estemos en plena crisis económica).

Quizás sea un romántico, sin embargo, prefiero pensar que el futuro de la publicidad está en hacer publicidad como antes. Poniendo a prueba los productos, buscando su USP, convenciendo al target en vez de tratar de engañarlo... En definitiva, dando a las ideas un valor más allá de lo económico.