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martes

La bombilla y la manzana mordida.

No sé por qué será, pero pasa. En primero de carrera de publicidad, al menos uno de cada cien alumnos, cuando se le pide que haga una campaña creativa sobre lo que quiera, presenta una idea relacionada con una bombilla o una manzana mordida.

No sé si tú eres publicista y has pasado por lo mismo alguna vez. Yo creo que es una prueba de que para llegar a ser creativo hay que pasar una primera fase de desaprendizaje. Me explico.

Si quieres ser abogado, será mejor que te prepares para empollar. Las leyes son lo más alejado de la simplificación. A los que las escribieron se les olvidó el significado de la palabra "sencillo" y la única manera que se me ocurre para meter toda esa información en la cabeza es hincando los codos. Lo mismo sirve para ser un buen médico o un mejor contable (y que conste que con esto no quiero decir que estudiar como un loco sea suficiente, sólo que es necesario).

El problema se plantea cuando te dicen que seas creativo. Porque a priori, el método para alcanzar el éxito es un misterio. Puedes leer sobre caminos creativos, hay libros que tratan de explicar donde encontrar la inspiración... Pero no hay en ninguna parte una fórmula que te asegure que un esfuerzo "x" te garantice un resultado óptimo.

Comprender este escenario es el primer paso para empezar a crear. El miedo al papel en blanco sólo puede superarse rellenándolo, aunque sea de tonterías sin pies ni cabeza. Y supongo que en esta fase inicial, la metáfora directa es la primera victoria.

Las ideas se relacionan con bombillas iluminadas, porque así lo hemos aprendido en alguna parte. Y quizás por nuestra enseñanza católica, la manzana mordida que representa el pecado (mezclada con que cuando empiezas la carrera todo el mundo te dice que te compres un mac) desemboca en lo que uno cree que es una idea brillante. Tan brillante como la bombilla y tan recurrente que es cualquier cosa menos original.

Este "pecado original" consiste en intentar crear sin abandonar completamente lo que nuestro método de trabajo nos ha enseñado durante toda la vida y creo que es totalmente necesario. Así que si tú también hiciste una campaña de manzanas o bombillas, no te preocupes. Como decía Benedetti, lo peor no es el pecado original, sino las fotocopias.