Navegando sin rumbo por este enorme mar que representa la blogosfera se puede llegar casi a cualquier parte y en este viaje, te encuentras casi de todo. Aquí te dejo una clasificación más de las muchas que habrá por la red. La idea es la de siempre, tratar de encontrar un sentido a todo esto.
Blogs mudos: son aquellos que simplemente quedaron ahí. Están, pero desde hace mucho tiempo no tienen nada nuevo que ofrecer. No hay entradas de este mes, ni de este año. El silencio es su único mensaje.
Blogs tartamudos: defino así a los blogs que postean de tanto en tanto. Primero estaban activos cada día, luego cada semana y ahora presentan novedades cada mes. Son la antesala de los blogs mudos, pero su suerte aún no está echada. A veces remontan el vuelo. Sólo a veces.
Blogs huérfanos: son pequeñas islas autosuficientes. Apenas los visita nadie, pero eso no les afecta demasiado. Mantienen su parcela a capa y espada. Están siempre preparados para recibir visitas, pero no esperan a nadie en especial. Me caen bien estos blogs.
Blogs sordos: estos no permiten comentarios. Son unidireccionales: yo expongo y no quiero que nadie me replique. No hay discusión posible, ni aportaciones. No acabo de entender esta actitud, pero la respeto.
Blogs con tacto: son los que tratan a su audiencia como un bien precioso. Interactúan con ellos, responden siempre a sus aportaciones. Son un buen ejemplo de lo que significa compartir conocimientos.
Blogs con olfato: siempre saben qué te puede interesar. Se mueven por la red buscando algo interesante que aportar y lo consiguen día sí, día también. Son un faro en las noches oscuras y una buena fuente de inspiración. También podrían llamarse blogs con vista.
¿Tienes blog? ¿Crees que se ajusta a alguna de estas categorías? ¿Cómo lo definirías?
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