2.0: victoria razonablemente cómoda.
Agencia de publicidad: tienda de campaña.
Ahora: completamente fuera de timing. (Ver timing).
ASAP: vas tarde.
Audiencia: los que se van al lavabo cuando empieza la publicidad.
Briefing: dícese de aquel documento que no se puede redactar con claridad.
Creativo: pirado, incomprendido.
Cuentas: enemigo en tus propias filas.
Descuento: mal menor en tiempos de crisis.
E-mail: culpable de que no hayan llegado los trabajos a tiempo.
Freehand: muerto viviente.
FTP: lugar del que te puedes bajar cosas que siempre da problemas.
GRP: eso que cuentan los de medios cuando no cuentan dinero.
Hacker: enemigo virtual que te permite aumentar el fee de mantenimiento web un 10%.
Idea: ni idea.
Illustrator: programa que mola un montón cuando sabes cómo va.
Jauhow: yo.
K-lite: de mucha calidad.
Loginar: hacer pasar por el aro.
Mac: todo lo bueno.
Marrón: hora de irse cuando no te puedes ir.
Notoriedad: objetivo por defecto. (Ver objetivo).
Objetivo: vender más.
PC: ser inferior.
Quemado: trabajador con contrato de prácticas.
Retrotiming: hacer que un camello pase por el ojo de una aguja de un reloj de bolsillo con cadena de plata.(Ver timing).
Simple: que lo entienden perfectamente un niño de tres años y tu jefe.
Timing: hacer que un camello pase por el ojo de una aguja del reloj. (Ver retrotiming).
UVI: recurso del que se abusa porque el cliente tiene que demostrar que es un experto.
Vender humo: tratar de tomar el pelo al cliente con palabras muy técnicas y en inglés para facturarle más por el trabajo
Vender la moto: último recurso si no se ha podido vender humo.
Wii: regalo promocional de consolación.
X: firma tu contrato aquí.
X, X: aquí, aquí (esta copia es para ti).
XXX: perdona, esta revista se me ha traspapelado...
Y X: y aquí.
Zoo: sala de reuniones.
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miércoles
Lo que aprendí del perro de mi vecino.
Vamos a ser más precisos: no estoy diciendo que mi vecino sea un perro, sino que mi vecino tenía un perro que me sirvió de maestro.
En los días de verano, Barcelona se convierte en un pequeño horno que tiene encendido a la vez el grill y la resistencia inferior. El sol rebota todo el día sobre el asfalto y a media tarde ya no sabes si el calor viene de arriba o si nace debajo de la planta de tus pies.
Un martes cualquiera, a la vuelta del trabajo y buscando un poco de aire, salí a la terraza. No había dado ni dos pasos cuando el perro de mi vecino empezó a ladrar. Me escondí hasta que se calmó y volví a salir. Ladridos otra vez. Repetí la operación un par de veces más y a la última ya no prestó atención. No dijo ni guau.
El jueves el bochorno fue insoportable y regresé a la terraza. Sólo abrir la puerta oí los ladridos de nuevo. Sucedió exactamente lo mismo que el martes. En cuanto dejaba de sorprenderle mi presencia, paraba de ladrar.
Me pasé todo el viernes pensando... ¿Qué me está queriendo decir ese perro? Estaba claro. Un impacto deja de serlo cuando el público objetivo se acostumbra. La sorpresa es una gran aliada para captar la atención.
Lo mismo vale para el día a día. Podemos hacer campañas estándar y cubrir el expediente o tratar de dar la campanada en cada oportunidad que se nos presente. Nadie dice que sea fácil, pero el perro de mi vecino y el consumidor nos lo agradecerán.
En los días de verano, Barcelona se convierte en un pequeño horno que tiene encendido a la vez el grill y la resistencia inferior. El sol rebota todo el día sobre el asfalto y a media tarde ya no sabes si el calor viene de arriba o si nace debajo de la planta de tus pies.
Un martes cualquiera, a la vuelta del trabajo y buscando un poco de aire, salí a la terraza. No había dado ni dos pasos cuando el perro de mi vecino empezó a ladrar. Me escondí hasta que se calmó y volví a salir. Ladridos otra vez. Repetí la operación un par de veces más y a la última ya no prestó atención. No dijo ni guau.
El jueves el bochorno fue insoportable y regresé a la terraza. Sólo abrir la puerta oí los ladridos de nuevo. Sucedió exactamente lo mismo que el martes. En cuanto dejaba de sorprenderle mi presencia, paraba de ladrar.
Me pasé todo el viernes pensando... ¿Qué me está queriendo decir ese perro? Estaba claro. Un impacto deja de serlo cuando el público objetivo se acostumbra. La sorpresa es una gran aliada para captar la atención.
Lo mismo vale para el día a día. Podemos hacer campañas estándar y cubrir el expediente o tratar de dar la campanada en cada oportunidad que se nos presente. Nadie dice que sea fácil, pero el perro de mi vecino y el consumidor nos lo agradecerán.
lunes
Lo que aprendí de mi hámster.
Hoy es lunes. Los lunes empieza la maratón semanal. La campaña de la marca de piscinas, la presentación del nuevo merchandising, una propuesta para el nuevo pack de galletas... Los briefings, las reuniones y las horas delante del mac se amontonan como la muchedumbre en el primer día de rebajas en El Corte Inglés. Todo es para ya y no hay tiempo para levantar el pie del acelerador.
Pero hay que hacerlo. Sí o sí. O acabaremos como mi hámster. Es aconsejable fijarse en los pequeños detalles. La prisa siempre estará ahí, dándote prisa. Así que no te preocupes demasiado por ella. Cumplir con los plazos de entrega es importante, pero es más importante que el producto sea bueno. Si no lo es, caemos en el pan para hoy, hambre para mañana.
Hace muchos unos años me regalaron un hámster. Feo como él solo, pobrecito. Pero terminé cogiéndole cariño. Me llamaba la atención cómo comía pipas. Las engullía todas de golpe, hinchando sus mejillas. No importaba cuántas le ponías, no tenía freno. Murió de gordo. Comió más de lo que su estómago estaba preparado para procesar y simplemente explotó por dentro.
Ese hámster me enseñó dos cosas: que las pipas pueden matar y que a veces es muy complicado detener la inercia. Nos dejamos llevar y enlazamos una campaña tras otra, un día tras otro hasta el infinito y más allá.
A veces hay que saber que comer diez pipas, ni una más. Si no, corremos el riesgo de acabar como mi pequeño roedor, en paz descanse.
Pero hay que hacerlo. Sí o sí. O acabaremos como mi hámster. Es aconsejable fijarse en los pequeños detalles. La prisa siempre estará ahí, dándote prisa. Así que no te preocupes demasiado por ella. Cumplir con los plazos de entrega es importante, pero es más importante que el producto sea bueno. Si no lo es, caemos en el pan para hoy, hambre para mañana.
Hace muchos unos años me regalaron un hámster. Feo como él solo, pobrecito. Pero terminé cogiéndole cariño. Me llamaba la atención cómo comía pipas. Las engullía todas de golpe, hinchando sus mejillas. No importaba cuántas le ponías, no tenía freno. Murió de gordo. Comió más de lo que su estómago estaba preparado para procesar y simplemente explotó por dentro.
Ese hámster me enseñó dos cosas: que las pipas pueden matar y que a veces es muy complicado detener la inercia. Nos dejamos llevar y enlazamos una campaña tras otra, un día tras otro hasta el infinito y más allá.
A veces hay que saber que comer diez pipas, ni una más. Si no, corremos el riesgo de acabar como mi pequeño roedor, en paz descanse.
jueves
Publicidad para salir de la crisis.
¿Queda alguien que no haya oído hablar de la crisis? Creo que ya no. La crisis está en todas partes. Me levanto por la mañana y veo crisis hasta en los posos del café. En la tele, crisis; en el periódico, crisis; en los ascensores ya no se habla del tiempo, crisis, crisis y más crisis.
Dicen los expertos que una crisis es básicamente un problema de confianza y flaco favor le haremos a la recuperación económica si no tratamos de hablar de otra cosa.
Y lo digo porque las campañas de publicidad también se han apuntado al carro. Pon el titular que quieras, pero que hable de la crisis. Precios contra la crisis. Promociones contra la crisis. Aparca la crisis. Con la crisis sí se juega...
Mi propuesta es hacer campaña para que en publicidad no se hable de crisis. No hace falta. Mejor sería buscar beneficios que resaltar, conceptos que lleguen y apostar por la creatividad a tope. No seamos tan oportunistas. No seamos tan básicos. No seamos tan de la coyuntura del momento. Abramos un poco el abanico de posibilidades y todos saldremos ganando.
(Y no, no vale cambiar crisis por gripe porcina).
Dicen los expertos que una crisis es básicamente un problema de confianza y flaco favor le haremos a la recuperación económica si no tratamos de hablar de otra cosa.
Y lo digo porque las campañas de publicidad también se han apuntado al carro. Pon el titular que quieras, pero que hable de la crisis. Precios contra la crisis. Promociones contra la crisis. Aparca la crisis. Con la crisis sí se juega...
Mi propuesta es hacer campaña para que en publicidad no se hable de crisis. No hace falta. Mejor sería buscar beneficios que resaltar, conceptos que lleguen y apostar por la creatividad a tope. No seamos tan oportunistas. No seamos tan básicos. No seamos tan de la coyuntura del momento. Abramos un poco el abanico de posibilidades y todos saldremos ganando.
(Y no, no vale cambiar crisis por gripe porcina).
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martes
La publicidad a través del espejo.
Comunicar comercialmente consiste en ponerse en el lugar de quien oye, escanea o ve (y no necesariamente de quien escucha, lee u observa). Estamos en un mundo donde la atención hay que ganársela y el susurro sólo sirve para hacer películas de caballos.
Me encantaría ver una campaña dirigida a la tercera edad creada por abuelos, otra que nos hable del monstruo de la crisis desde la perspectiva de un niño o promocionar un 2x1 desde el punto de vista de un par de gemelos. Sólo para saber lo alejados que estamos de la realidad los publicistas.
Estamos muy acostumbrados a aceptar que se nos exija ser expertos en sillas de bebés, cervezas, telefonía móvil y detergentes. Y nosotros leemos un briefing y creemos estar preparados para saber cómo son, qué piensan, qué les gusta... los consumidores de cada una de nuestras campañas. Cuando lo único cierto (y no en todos los casos) es que somos expertos en comunicación.
Está claro que no podemos dominar todos los productos del mercado, por lo que es mejor no querer aparentar lo que nadie creería ni borracho. Igual es una sensación mía, pero creo que muchos colegas de profesión tratan de defender su omnisapiencia (esta palabra no existe, pero se entiende) a capa y espada. Y eso no es más que hacer el ridículo.
Sabemos de lo que sabemos y tenemos mucho que aprender. Mirémonos en el espejo sin sonrisas preparadas, no aguantemos la respiración. Observemos atentamente nuestros michelines. Somos simples publicistas. Sólo cuando sepamos aceptarnos limitados como somos podremos ponernos en el lugar de nuestro target. Y de eso se trata, ¿no?
Me encantaría ver una campaña dirigida a la tercera edad creada por abuelos, otra que nos hable del monstruo de la crisis desde la perspectiva de un niño o promocionar un 2x1 desde el punto de vista de un par de gemelos. Sólo para saber lo alejados que estamos de la realidad los publicistas.
Estamos muy acostumbrados a aceptar que se nos exija ser expertos en sillas de bebés, cervezas, telefonía móvil y detergentes. Y nosotros leemos un briefing y creemos estar preparados para saber cómo son, qué piensan, qué les gusta... los consumidores de cada una de nuestras campañas. Cuando lo único cierto (y no en todos los casos) es que somos expertos en comunicación.
Está claro que no podemos dominar todos los productos del mercado, por lo que es mejor no querer aparentar lo que nadie creería ni borracho. Igual es una sensación mía, pero creo que muchos colegas de profesión tratan de defender su omnisapiencia (esta palabra no existe, pero se entiende) a capa y espada. Y eso no es más que hacer el ridículo.
Sabemos de lo que sabemos y tenemos mucho que aprender. Mirémonos en el espejo sin sonrisas preparadas, no aguantemos la respiración. Observemos atentamente nuestros michelines. Somos simples publicistas. Sólo cuando sepamos aceptarnos limitados como somos podremos ponernos en el lugar de nuestro target. Y de eso se trata, ¿no?
jueves
Impossible is nothing.
Alguna vez había tenido conversaciones al respecto. ¿La publicidad debe defender el lenguaje o puede usarlo como le venga en gana? ¿Hay que escribirlo todo correctamente o tenemos licencia para todo? ¿Es necesario utilizar un extranjerismo detrás de otro para parecer más "cool"? ;). Parece que no era un debate de pocos.
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miércoles
Lo último en publicidad.
Pasa muy a menudo. Están los que usan el photoshop para hacer lo que quieren y los que hacen lo que quiere el photoshop. Y ahora, están los que usan el 2.0 para llegar a su público objetivo y los que se meten en el 2.0 como quien entra en una clase de coreano avanzado sin saber qué significa 여보세요. No es suficiente con haber oído campanas. El 2.0, como pasa con todas las cosas de la vida, no es la panacea.
No tiene sentido hacer campañas 2.0. Ni 3.0, ni 1.0. Las campañas deben basarse en ideas, conceptos, objetivos... El 2.0 es un medio para alcanzar ese objetivo, para transmitir el concepto o comunicar mejor esa idea. Un medio. Repito, un medio.
A nadie se le ocurriría contratar TV sin saber qué se quiere comunicar con el spot. Sin embargo, cada vez es más habitual el cliente que llega a la agencia pidiendo una campaña 2.0, con algo para las redes sociales, un widget y un par de virales cañeros. Y quizás su target ni siquiera se conecta a internet porque sólo tiene entre 3 y 5 años.
No es nada nuevo eso de hablar de lo que no se conoce. Pero ahora parece que puede convertirse en una tónica habitual. Supongo que dentro de no demasiado tiempo los mismos clientes nos exigirán resultados. Y les tendremos que ofrecer resultados 2.0: comunidades sin usuarios, virales que no ha visto nadie, widgets que no se usan...
Pongamos el caballo delante del carro antes de que sea demasiado tarde. Volvamos a los objetivos antes de plantear los medios. Pensemos un poco, aún estamos a tiempo.
No tiene sentido hacer campañas 2.0. Ni 3.0, ni 1.0. Las campañas deben basarse en ideas, conceptos, objetivos... El 2.0 es un medio para alcanzar ese objetivo, para transmitir el concepto o comunicar mejor esa idea. Un medio. Repito, un medio.
A nadie se le ocurriría contratar TV sin saber qué se quiere comunicar con el spot. Sin embargo, cada vez es más habitual el cliente que llega a la agencia pidiendo una campaña 2.0, con algo para las redes sociales, un widget y un par de virales cañeros. Y quizás su target ni siquiera se conecta a internet porque sólo tiene entre 3 y 5 años.
No es nada nuevo eso de hablar de lo que no se conoce. Pero ahora parece que puede convertirse en una tónica habitual. Supongo que dentro de no demasiado tiempo los mismos clientes nos exigirán resultados. Y les tendremos que ofrecer resultados 2.0: comunidades sin usuarios, virales que no ha visto nadie, widgets que no se usan...
Pongamos el caballo delante del carro antes de que sea demasiado tarde. Volvamos a los objetivos antes de plantear los medios. Pensemos un poco, aún estamos a tiempo.
El juego de las parejas.
Vanish + Don Limpio (antes conocidos como Kalia y Mr. Proper).
Seguramente cambiaron su nombre por problemas con la justicia. Son tan limpios que limpiaron hasta su DNI. Kalia se pregunta cómo hará su marido para conseguir ese brillo insuperable si siempre está con los brazos cruzados. Y yo me pregunto: ¿de verdad el futuro será de color rosa?
El perro de Scottex + El osito de Mimosín.
Son tan tiernos que dan repelús. Se casaron hace cien años y siguen con eso de "cuelga tú, no, no, cuelga tú, tú primero..." Mimosín está harto de que Scotty le deje sin papel de water, pero es tan suaveeeeee... que se lo perdona todo.
El perro Pancho de la Primitiva + El borreguito de Norit.
El típico multimillonario que pierde el mundo de vista y harto de que todo el mundo quiera darle consejos y hacerse su amigo, acaba casado con alguien que no tiene nada que decir y le sigue a todas partes (es lo que tienen los borregos).
Pato WC + El tigre de Frosties de Kellogg's.
Uno se pasa el día en la cocina y el otro en el baño. Y ya sabes, si no hay roce, no hay cariño. La rana de Smacks está al acecho (a las ranas les gustan los ambientes húmedos).
Por cierto, ¿sabes algo del Pelocho del 11888 y el C'Mon de Opel?
Seguramente cambiaron su nombre por problemas con la justicia. Son tan limpios que limpiaron hasta su DNI. Kalia se pregunta cómo hará su marido para conseguir ese brillo insuperable si siempre está con los brazos cruzados. Y yo me pregunto: ¿de verdad el futuro será de color rosa?
El perro de Scottex + El osito de Mimosín.
Son tan tiernos que dan repelús. Se casaron hace cien años y siguen con eso de "cuelga tú, no, no, cuelga tú, tú primero..." Mimosín está harto de que Scotty le deje sin papel de water, pero es tan suaveeeeee... que se lo perdona todo.
El perro Pancho de la Primitiva + El borreguito de Norit.
El típico multimillonario que pierde el mundo de vista y harto de que todo el mundo quiera darle consejos y hacerse su amigo, acaba casado con alguien que no tiene nada que decir y le sigue a todas partes (es lo que tienen los borregos).
Pato WC + El tigre de Frosties de Kellogg's.
Uno se pasa el día en la cocina y el otro en el baño. Y ya sabes, si no hay roce, no hay cariño. La rana de Smacks está al acecho (a las ranas les gustan los ambientes húmedos).
Por cierto, ¿sabes algo del Pelocho del 11888 y el C'Mon de Opel?
jueves
Contrapublicidad. Ni a favor ni en contra (sino todo lo contrario).
Casi todas las cosas tienen su contrario: el bien y el mal, dios y el diablo, pin y pon (bueno, esto último no). El caso es que la publicidad también tiene su antagonismo: la contrapublicidad.
subvertise.org hizo famosa una definición de contrapublicidad: "La pintada en la pared, la pegatina en la farola, la frase modificada de una valla publicitaria, la camiseta- parodia... La clave está en la redefinición y reconquista de nuestro entorno arrancándolo de las manos de las grandes empresas".
Me planteo si esta definición es suficiente, teniendo en cuenta la gran importancia que está adquiriendo el marketing de guerrilla, el street marketing y todos sus parientes más o menos cercanos. La pintada en la pared o la pegatina en la farola no son más que medios alternativos en los que pueden actuar tanto la publicidad como la contrapublicidad. Por eso creo que sólo hay un punto que diferencia a ambos mundos: saber quién está detrás de la acción. Es decir, si paga una marca/empresa, será publicidad. Y si firma una persona (si es de izquierdas mejor) podrá considerarse un acto de contrapublicidad.
A menudo, la tendencia que tenemos de definir conceptos nos muestra nuestra incapacidad y limitaciones. Sin embargo, la necesidad de clasificación es tan antigua como Aristóteles y tiene más futuro (en mi humilde opinión) que un futbolista de 14 años con la técnica de Ronaldinho, la velocidad de Messi y la habilidad de Maradona y Pelé juntos.
Pero a pesar de que no sabemos muy bien donde están los límites de la contrapublicidad, podemos seguir disfrutando de verdaderas obras de arte.
Como muestra os dejo una muestra de Adbusting, que sería algo así como "una práctica consistente en modificar o parodiar los anuncios políticos o corporativos con la intención de lanzar un mensaje muchas veces opuesto al original". (Esta definición sí me parece realmente acertada).
Lo que me queda ahora es saber si estás a favor o en contra de la publicidad o de la contrapublicidad. O todo lo contrario.
subvertise.org hizo famosa una definición de contrapublicidad: "La pintada en la pared, la pegatina en la farola, la frase modificada de una valla publicitaria, la camiseta- parodia... La clave está en la redefinición y reconquista de nuestro entorno arrancándolo de las manos de las grandes empresas".
Me planteo si esta definición es suficiente, teniendo en cuenta la gran importancia que está adquiriendo el marketing de guerrilla, el street marketing y todos sus parientes más o menos cercanos. La pintada en la pared o la pegatina en la farola no son más que medios alternativos en los que pueden actuar tanto la publicidad como la contrapublicidad. Por eso creo que sólo hay un punto que diferencia a ambos mundos: saber quién está detrás de la acción. Es decir, si paga una marca/empresa, será publicidad. Y si firma una persona (si es de izquierdas mejor) podrá considerarse un acto de contrapublicidad.
A menudo, la tendencia que tenemos de definir conceptos nos muestra nuestra incapacidad y limitaciones. Sin embargo, la necesidad de clasificación es tan antigua como Aristóteles y tiene más futuro (en mi humilde opinión) que un futbolista de 14 años con la técnica de Ronaldinho, la velocidad de Messi y la habilidad de Maradona y Pelé juntos.
Pero a pesar de que no sabemos muy bien donde están los límites de la contrapublicidad, podemos seguir disfrutando de verdaderas obras de arte.
Como muestra os dejo una muestra de Adbusting, que sería algo así como "una práctica consistente en modificar o parodiar los anuncios políticos o corporativos con la intención de lanzar un mensaje muchas veces opuesto al original". (Esta definición sí me parece realmente acertada).
Lo que me queda ahora es saber si estás a favor o en contra de la publicidad o de la contrapublicidad. O todo lo contrario.
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martes
Que viaje tu suegra.
Las publicidad en tiempos de crisis habla otro idioma. Tradicionalmente, los regalos aspiracionales han tenido su máximo exponente en los viajes. Y los viajes (¿y las suegras?) cuanto más lejos, mejor.
Una promoción típica incluía un gran premio aspiracional y un montón de regalos complementarios de menor valor. Pero eso ya no funciona. Con la recesión, el consumidor hace otra lectura de la promo. Si le regalas una semana en hotel de lujo en el corazón de Manhattan, interpreta que va a tener que gastar algo de dinero extra (ya que está en NY...). Y eso es un freno suficientemente grande como para dejar de participar. Así que, vistos los tiempos que corren, habrá que pensar en otro tipo de regalos.
¿Pero cuál es el camino a seguir?
"Con la economía de capa caída, las marcas se las ingenian para que sus productos parezcan asequibles y razonables más que fabulosos". Este extracto del artículo "Adiós a la publicidad aspiracional" creo que refleja perfectamente la situación actual.
Efectivamente, la respuesta está en casa. La crisis cambia los hábitos de consumo. Según datos de TNS Worldpanel "Las comidas dentro del hogar aumentan un 6%". Comemos más en casa, consumimos menos en el bar de la esquina, salimos menos de fiesta, vamos menos al fútbol...
Con este escenario, el tema está claro. Es el momento de regalar cosas que puedan disfrutarse en casa. Para entendernos: una TV mejor que un fin de semana en nosedonde.
Ya lo decía mi madre: en ningún lugar como en casa...
Una promoción típica incluía un gran premio aspiracional y un montón de regalos complementarios de menor valor. Pero eso ya no funciona. Con la recesión, el consumidor hace otra lectura de la promo. Si le regalas una semana en hotel de lujo en el corazón de Manhattan, interpreta que va a tener que gastar algo de dinero extra (ya que está en NY...). Y eso es un freno suficientemente grande como para dejar de participar. Así que, vistos los tiempos que corren, habrá que pensar en otro tipo de regalos.
¿Pero cuál es el camino a seguir?
"Con la economía de capa caída, las marcas se las ingenian para que sus productos parezcan asequibles y razonables más que fabulosos". Este extracto del artículo "Adiós a la publicidad aspiracional" creo que refleja perfectamente la situación actual.
Efectivamente, la respuesta está en casa. La crisis cambia los hábitos de consumo. Según datos de TNS Worldpanel "Las comidas dentro del hogar aumentan un 6%". Comemos más en casa, consumimos menos en el bar de la esquina, salimos menos de fiesta, vamos menos al fútbol...
Con este escenario, el tema está claro. Es el momento de regalar cosas que puedan disfrutarse en casa. Para entendernos: una TV mejor que un fin de semana en nosedonde.
Ya lo decía mi madre: en ningún lugar como en casa...
lunes
(Pasa por debajo de la escalera).
Hay días que parece que te ha mirado un tuerto. Todo lo que hagas va a salir mal, te pongas como te pongas. Si presentas campaña, no sueñes que te van a aprobar el presupuesto. Si te piden que pienses un concepto, mejor déjalo para mañana. Si te lo permiten los timings, claro, porque lo más probable en un día así es que se necesite para ya. Y sobre todo, ni se te ocurra hablar con el jefe de aumento de sueldo, porque lo más probable es que te eche de patitas en la calle.
(Un gato negro está pasando por estas líneas ahora mismo).
Siempre he pensado que la superstición y la publicidad no tienen nada que ver. Si no sale, trabaja más, digo yo. Sin embargo, que yo no crea en supersticiones no significa que las supersticiones sean ajenas a este mundo. En Pekin 2008, por ejemplo, se prohibió cualquier tipo de “publicidad sexual o supersticiosa”. Por eso de enseñar la mejor cara al mundo (y no el mejor culo), supongo.
(Mi camiseta es de color amarillo).
En una agencia de publicidad siempre hay quien se pone la misma camisa para las presentaciones importantes, quien se encomienda a la virgen o quien entra en la sala de reuniones con el pie derecho.
¿Y tú qué? ¿Crees en la superstición? ¿Tienes alguna manía?
(Se me ha roto el espejo... ¡Por feo!).
(Un gato negro está pasando por estas líneas ahora mismo).
Siempre he pensado que la superstición y la publicidad no tienen nada que ver. Si no sale, trabaja más, digo yo. Sin embargo, que yo no crea en supersticiones no significa que las supersticiones sean ajenas a este mundo. En Pekin 2008, por ejemplo, se prohibió cualquier tipo de “publicidad sexual o supersticiosa”. Por eso de enseñar la mejor cara al mundo (y no el mejor culo), supongo.
(Mi camiseta es de color amarillo).
En una agencia de publicidad siempre hay quien se pone la misma camisa para las presentaciones importantes, quien se encomienda a la virgen o quien entra en la sala de reuniones con el pie derecho.
¿Y tú qué? ¿Crees en la superstición? ¿Tienes alguna manía?
(Se me ha roto el espejo... ¡Por feo!).
La casa por el tejado.
Para ir a cualquier lugar hay que empezar por el principio. Principiemos pues. Llevamos toda la vida hablando del tema, pero... ¿alguien sabe qué es la publicidad?
* Wikipedia, que lo sabe todo, dice que la publicidad es una técnica de comunicación masiva, destinada a difundir o informar al público sobre un bien o servicio a través de los medios de comunicación con el objetivo de motivar al público hacia una acción.
* O´Guinn, Allen y Semenik, autores del libro "Publicidad", definen a la publicidad de la siguiente manera: "La publicidad es un esfuerzo pagado, trasmitido por medios masivos de información con objeto de persuadir".
* Kotler y Armstrong, autores del libro "Fundamentos de Marketing", definen la publicidad como "cualquier forma pagada de presentación y promoción no personal de ideas, bienes o servicios por un patrocinador identificado".
Si ya has tenido suficiente puedes pasar directamente al último párrafo. Si te va el sado, sigue leyendo por aquí.
* Para Stanton, Walker y Etzel, autores del libro "Fundamentos de Marketing", la publicidad es "una comunicación no personal, pagada por un patrocinador claramente identificado, que promueve ideas, organizaciones o productos. Los puntos de venta más habituales para los anuncios son los medios de transmisión por televisión y radio y los impresos (diarios y revistas). Sin embargo, hay muchos otros medios publicitarios, desde los espectaculares a las playeras impresas y, en fechas más recientes, el internet".
* Según la American Marketing Asociation, la publicidad consiste en "la colocación de avisos y mensajes persuasivos, en tiempo o espacio, comprado en cualesquiera de los medios de comunicación por empresas lucrativas, organizaciones no lucrativas, agencias del estado y los individuos que intentan informar y/o persuadir a los miembros de un mercado meta en particular o a audiencias acerca de sus productos, servicios, organizaciones o ideas".
* El Diccionario de Marketing de Cultural S.A., define a la publicidad como "una comunicación no personal, realizada a través de un patrocinador identificado, relativa a su organización, producto, servicio o idea".
Ya ves, esto de la publicidad es más subjetivo que el punto de vista de un bizco. Creo que buena parte de su gracia reside precisamente en eso. Te gusta y no sabes ni siquiera lo que es. O la aborreces y no sabes de qué hablas.
* Wikipedia, que lo sabe todo, dice que la publicidad es una técnica de comunicación masiva, destinada a difundir o informar al público sobre un bien o servicio a través de los medios de comunicación con el objetivo de motivar al público hacia una acción.
* O´Guinn, Allen y Semenik, autores del libro "Publicidad", definen a la publicidad de la siguiente manera: "La publicidad es un esfuerzo pagado, trasmitido por medios masivos de información con objeto de persuadir".
* Kotler y Armstrong, autores del libro "Fundamentos de Marketing", definen la publicidad como "cualquier forma pagada de presentación y promoción no personal de ideas, bienes o servicios por un patrocinador identificado".
Si ya has tenido suficiente puedes pasar directamente al último párrafo. Si te va el sado, sigue leyendo por aquí.
* Para Stanton, Walker y Etzel, autores del libro "Fundamentos de Marketing", la publicidad es "una comunicación no personal, pagada por un patrocinador claramente identificado, que promueve ideas, organizaciones o productos. Los puntos de venta más habituales para los anuncios son los medios de transmisión por televisión y radio y los impresos (diarios y revistas). Sin embargo, hay muchos otros medios publicitarios, desde los espectaculares a las playeras impresas y, en fechas más recientes, el internet".
* Según la American Marketing Asociation, la publicidad consiste en "la colocación de avisos y mensajes persuasivos, en tiempo o espacio, comprado en cualesquiera de los medios de comunicación por empresas lucrativas, organizaciones no lucrativas, agencias del estado y los individuos que intentan informar y/o persuadir a los miembros de un mercado meta en particular o a audiencias acerca de sus productos, servicios, organizaciones o ideas".
* El Diccionario de Marketing de Cultural S.A., define a la publicidad como "una comunicación no personal, realizada a través de un patrocinador identificado, relativa a su organización, producto, servicio o idea".
Ya ves, esto de la publicidad es más subjetivo que el punto de vista de un bizco. Creo que buena parte de su gracia reside precisamente en eso. Te gusta y no sabes ni siquiera lo que es. O la aborreces y no sabes de qué hablas.
viernes
Reducción al absurdo.
Soy consciente de que algunos de los que leáis este post no estaréis de acuerdo con lo que digo. Al menos eso espero. Antes de empezar a escribir me he planteado si debería ser políticamente correcto y presentar las dos caras de la moneda. Pero he decidido presentar sólo una, dejando el derecho a réplica a todos los que piensen en sentido contrario.
Ahí va: la publicidad nos afecta a todos. Si quieres a unos más que a otros, pero a todos. Para defender esta tesis me remontaré un poco lejos. Hasta 1885. Ese año John Wanamaker pronunció una frase que ha pasado a la historia de la publicidad: "se que la mitad de la publicidad se despilfarra, pero no sé qué mitad".
Esta afirmación ponía de manifiesto que el 50% de la inversión en comunicación no servía para nada. Porque no llegaba al público objetivo, porque no transmitía el mensaje correcto o por cualquier otro motivo. Algunos incluso podrían argüir que el motivo de que no sirviese para nada es que topase con personas que no se dejan influir por la publicidad.
Sea como fuere, esta afirmación, a día de hoy no tiene sentido. Ha llovido mucho desde 1885. Ahora cualquier campaña se mide, con lo que podemos calcular el impacto que ha tenido sobre los consumidores. En TV y en radio se mide el share, en internet los clics, en los mailings el coeficiente de respuesta...
Hasta ahora no debo haber convencido a ningún reacio todavía. Puedes seguir en tus trece y pensar que no te afecta la publicidad. Yo sólo te voy a dar algunos casos prácticos.
1. Nike y Adidas son dos marcas que tienen una dura competencia en las secciones de deportes de los grandes almacenes. Si Nike retira sus displays expositores durante un mes y Adidas mantiene los suyos, las ventas de Nike descienden un 18% y las de Adidas aumentan un 13%.
2. Vueling vende un 85% de sus vuelos por internet y vende más del 70% de sus billetes a través de su página vueling.com. Si no es a través de la publicidad, ¿cómo es posible que un solo sitio web se haya convertido en una central de ventas tan importante? ¿O crees que la gente llega a esa web navegando? (no tengo los datos, pero te aseguro que buena parte de sus entradas son directas, es decir, sin acceder a través de buscador o de links en otras webs).
3. Lois redujo su inversión en publicidad en medios convencionales hace varios años. Hace muy poco salió la noticia de que la empresa española cerraba sus puertas.
Hasta aquí espero haberte convencido al menos de que a la gran mayoría de la población le afecta la publicidad. Ahora voy a tu caso particular.
La próxima vez que vayas al supermercado piensa cuántas marcas te llevas a casa. ¿Has comprado una marca de cerveza específica? ¿Es más cara que alguna otra? ¿Te gusta más por su sabor? ¿Has probado todas las marcas de cerveza para saber que la que has elegido te gusta más? ¿Te has preguntado por qué en ese supermercado no están todas las cervezas? ¿Quién decide qué cerveza te vas a tomar, tú o el distribuidor que trabaja con tu supermercado? ¿Si no encuentras tu cerveza favorita te vas a otro sitio a comprarla?
Los abstemios pueden hacer el mismo ejercicio con gel de baño (espero que todos os duchéis), con agua embotellada, con pasta de dientes... Por cierto, por si os quedaba alguna duda, las marcas blancas también son marcas comerciales, en este caso posicionadas como productos que frecuentemente se venden a precios más competitivos.
Plantéate el tema con la ropa que llevas, el reloj, el coche que conduces o el que te gustaría conducir... Decir que no te afecta la publicidad es como decir que no te afecta el frío o el calor.
Suficiente de momento. Espero tu réplica.
Ahí va: la publicidad nos afecta a todos. Si quieres a unos más que a otros, pero a todos. Para defender esta tesis me remontaré un poco lejos. Hasta 1885. Ese año John Wanamaker pronunció una frase que ha pasado a la historia de la publicidad: "se que la mitad de la publicidad se despilfarra, pero no sé qué mitad".
Esta afirmación ponía de manifiesto que el 50% de la inversión en comunicación no servía para nada. Porque no llegaba al público objetivo, porque no transmitía el mensaje correcto o por cualquier otro motivo. Algunos incluso podrían argüir que el motivo de que no sirviese para nada es que topase con personas que no se dejan influir por la publicidad.
Sea como fuere, esta afirmación, a día de hoy no tiene sentido. Ha llovido mucho desde 1885. Ahora cualquier campaña se mide, con lo que podemos calcular el impacto que ha tenido sobre los consumidores. En TV y en radio se mide el share, en internet los clics, en los mailings el coeficiente de respuesta...
Hasta ahora no debo haber convencido a ningún reacio todavía. Puedes seguir en tus trece y pensar que no te afecta la publicidad. Yo sólo te voy a dar algunos casos prácticos.
1. Nike y Adidas son dos marcas que tienen una dura competencia en las secciones de deportes de los grandes almacenes. Si Nike retira sus displays expositores durante un mes y Adidas mantiene los suyos, las ventas de Nike descienden un 18% y las de Adidas aumentan un 13%.
2. Vueling vende un 85% de sus vuelos por internet y vende más del 70% de sus billetes a través de su página vueling.com. Si no es a través de la publicidad, ¿cómo es posible que un solo sitio web se haya convertido en una central de ventas tan importante? ¿O crees que la gente llega a esa web navegando? (no tengo los datos, pero te aseguro que buena parte de sus entradas son directas, es decir, sin acceder a través de buscador o de links en otras webs).
3. Lois redujo su inversión en publicidad en medios convencionales hace varios años. Hace muy poco salió la noticia de que la empresa española cerraba sus puertas.
Hasta aquí espero haberte convencido al menos de que a la gran mayoría de la población le afecta la publicidad. Ahora voy a tu caso particular.
La próxima vez que vayas al supermercado piensa cuántas marcas te llevas a casa. ¿Has comprado una marca de cerveza específica? ¿Es más cara que alguna otra? ¿Te gusta más por su sabor? ¿Has probado todas las marcas de cerveza para saber que la que has elegido te gusta más? ¿Te has preguntado por qué en ese supermercado no están todas las cervezas? ¿Quién decide qué cerveza te vas a tomar, tú o el distribuidor que trabaja con tu supermercado? ¿Si no encuentras tu cerveza favorita te vas a otro sitio a comprarla?
Los abstemios pueden hacer el mismo ejercicio con gel de baño (espero que todos os duchéis), con agua embotellada, con pasta de dientes... Por cierto, por si os quedaba alguna duda, las marcas blancas también son marcas comerciales, en este caso posicionadas como productos que frecuentemente se venden a precios más competitivos.
Plantéate el tema con la ropa que llevas, el reloj, el coche que conduces o el que te gustaría conducir... Decir que no te afecta la publicidad es como decir que no te afecta el frío o el calor.
Suficiente de momento. Espero tu réplica.
martes
Un mundo perfecto.
Imagina que tienes ante ti la posibilidad de eliminar del mundo la publicidad, que pulsando un botón puedes borrar de la mente de los seres humanos el recuerdo de todas las marcas comerciales.
Imagina que dices Cocacola y nadie sabe de qué estás hablando. Imagina que nadie comenta el anuncio de Ausonia del niño que no quiere reír porque lleva aparatos y va a una fieshhhta. Imagina que no existe la República Independiente de tu Casa. Imagina que los niños de 4 a 16 años no conocen a los Jonas Brothers y no piden a gritos ir al cine a ver High School Musical. Imagina que el pueblo donde nunca pasa nada sigue siendo anónimo. Imagina que nadie se pregunta a qué huelen las nubes y nadie sabe qué es el zoom zoom. Imagina que nadie te ha dicho nunca "be water my friend".
Respira hondo. Tienes el botón justo delante. Púlsalo suavemente y la publicidad desaparecerá para siempre. Piénsalo. ¿Pulsas o no pulsas? (No contestes aún, dame tu respuesta después de la publicidad).
Imagina que dices Cocacola y nadie sabe de qué estás hablando. Imagina que nadie comenta el anuncio de Ausonia del niño que no quiere reír porque lleva aparatos y va a una fieshhhta. Imagina que no existe la República Independiente de tu Casa. Imagina que los niños de 4 a 16 años no conocen a los Jonas Brothers y no piden a gritos ir al cine a ver High School Musical. Imagina que el pueblo donde nunca pasa nada sigue siendo anónimo. Imagina que nadie se pregunta a qué huelen las nubes y nadie sabe qué es el zoom zoom. Imagina que nadie te ha dicho nunca "be water my friend".
Respira hondo. Tienes el botón justo delante. Púlsalo suavemente y la publicidad desaparecerá para siempre. Piénsalo. ¿Pulsas o no pulsas? (No contestes aún, dame tu respuesta después de la publicidad).
viernes
Bien, Juancho, gigante...
“Si cada de uno de nosotros contratara personas más pequeñas que nosotros, nos convertiríamos en una empresa de enanos. Pero si cada uno contratara personas más grandes que nosotros, nos convertiríamos en una empresa de gigantes”. David Ogilvy
Con pocas afirmaciones puedo estar más de acuerdo. Las envidias son malas consejeras y rodearse de personas que hacen las cosas bien siempre ayuda a mejorar. Con esta filosofía te quiero presentar Publicity21, un blog que me ha sorprendido gratamente tanto por su diseño como por su contenido. No te cuento más, simplemente te invito a visitarlo.
¡Gracias por tu dedicación, Juancho!
Con pocas afirmaciones puedo estar más de acuerdo. Las envidias son malas consejeras y rodearse de personas que hacen las cosas bien siempre ayuda a mejorar. Con esta filosofía te quiero presentar Publicity21, un blog que me ha sorprendido gratamente tanto por su diseño como por su contenido. No te cuento más, simplemente te invito a visitarlo.
¡Gracias por tu dedicación, Juancho!
lunes
El futuro de la publicidad.
¿Cuál es el próximo paso? En este sector de la comunicación se da una paradoja: todos los días hay que inventar cosas nuevas y muchas veces el directivo de turno prefiere pensar que ya está todo inventado y que fusilar una campaña mediocre sale más a cuenta que romperse los cuernos en busca de un león de oro.
De un tiempo a esta parte me parece haber detectado una tendencia algo preocupante. Hay un número de agencias creciente (y son agencias de reconocido prestigio) a las que no importa demasiado el producto que ofrecen a sus clientes. El objetivo es facturar.
Alguno me dirá que eso no es tan distinto de lo que decía el gran Bernbach: “el corazón de la creatividad, su disciplina básica, es vender". Pero no hagamos juicios superficiales. La creatividad como arma de venta no es lo mismo que facturar por facturar.
No sé muy bien a qué nos va a llevar todo esto. Probablemente, las empresas que elijan la facturación como eje de su negocio seguirán facturando. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana (sobre todo cuando mañana estemos en plena crisis económica).
Quizás sea un romántico, sin embargo, prefiero pensar que el futuro de la publicidad está en hacer publicidad como antes. Poniendo a prueba los productos, buscando su USP, convenciendo al target en vez de tratar de engañarlo... En definitiva, dando a las ideas un valor más allá de lo económico.
De un tiempo a esta parte me parece haber detectado una tendencia algo preocupante. Hay un número de agencias creciente (y son agencias de reconocido prestigio) a las que no importa demasiado el producto que ofrecen a sus clientes. El objetivo es facturar.
Alguno me dirá que eso no es tan distinto de lo que decía el gran Bernbach: “el corazón de la creatividad, su disciplina básica, es vender". Pero no hagamos juicios superficiales. La creatividad como arma de venta no es lo mismo que facturar por facturar.
No sé muy bien a qué nos va a llevar todo esto. Probablemente, las empresas que elijan la facturación como eje de su negocio seguirán facturando. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana (sobre todo cuando mañana estemos en plena crisis económica).
Quizás sea un romántico, sin embargo, prefiero pensar que el futuro de la publicidad está en hacer publicidad como antes. Poniendo a prueba los productos, buscando su USP, convenciendo al target en vez de tratar de engañarlo... En definitiva, dando a las ideas un valor más allá de lo económico.
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