Hay una pantalla cuando te inscribes en cualquier sitio en la que te piden que aceptes los términos de uso de ese producto o servicio. Es la típica página que pasas sin mirar, haciendo clic en una casilla como quien tira el envoltorio de la pasta de dientes (o sea, sin prestarle ni un segundo de atención).
Que sepas que tomarse este texto a la ligera tiene sus consecuencias. Sobre todo en el todopoderoso Facebook. Resulta que ahora, cuando te das de alta das permiso para un montón de cosas, pero cuando te das de baja, también das permiso para que Facebook haga lo que quiera con todo lo que hayas colgado antes en tu perfil. En otras palabras, santa Rita, santa Rita, lo que se da no se quita.
Puedes darte de baja, pero ellos tendrán para siempre tu foto con cara de borracho, el comentario en el muro de tu exnovia, el grupo que formaste a favor de las juventudes del PP y esa declaración desafortunada del día de San Valentín.
Hasta ahora, si entrabas en Facebook te pillaban por los huevos, pero ahora además, no te sueltan ni cuando te vas. Es bueno saberlo, ¿no?
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martes
lunes
La publicidad nos importa a muchos.
No sé si viajas mucho. Pero si te has acercado a un aeropuerto en los últimos años te habrás dado cuenta de que los controles son bastante exigentes y que la legislación es mucho más restrictiva de lo que correspondería a la gran mayoría de la población mundial. Con la psicosis de los atentados se aprobaron una serie de medidas que a mí me parecen exageradas. Vivimos en una sociedad que nos vende la idea de que todo está bajo control, que si haces todo lo que se te pide no pasará nada malo. Pero eso no es más que una falsedad intervencionista.
Estados Unidos es la punta de lanza de esta política del miedo. Cierra tu puerta con llave y contrata un sistema de seguridad, si ves a alguien sospechoso, dispara primero y pregunta después y por supuesto, si viajas en avión no pretendas subir un frasco de colonia a bordo.
En publicidad, se han cometido muchos atentados. Hubo un tiempo en el que para vender valía todo. Hasta el punto en que anunciantes, agencias y medios tuvieron la sensatez de crear un organismo que vela porque la publicidad sea veraz, legal, honesta y leal. Autocontrol, que así se llama, no permitiría jamás que se anuncie un coche con un conductor borracho, o que en un titular se insultase a una mujer, por ejemplo. Totalmente lógico, faltaría más.
Pero como en todas las cosas, con el tiempo aparecen vicios y decisiones que poco tienen que ver con el sentido común. A mi juicio, que conste que es una opinión particular, los anunciantes dejan la decisión de lo que es lícito a la agencia de publicidad, la agencia ya no busca que sus anuncios sean veraces, honestos... sino que pasen el control de Autocontrol y los medios, están tan preocupados por tener ingresos publicitarios que todo les parece maravilloso.
Como consecuencia, se dan casos tan rocambolescos como que un anuncio pueda quedarse fuera por una ridiculez y que en cambio se vendan coches que contaminan como si fuesen ecológicos.
O sea, yo no digo que no paren a alguien que quiera subirse a un avión con una bomba debajo del brazo, pero tampoco me parece justo no poder volar con armas tan peligrosas como un cortauñas. Volvamos al espíritu de las leyes, por favor.
PD: ¿Alguien sabe donde van a parar todas las cosas que requisan en los controles de los aeropuertos? No quiero ser mal pensado, pero tal como va la cosa...
Estados Unidos es la punta de lanza de esta política del miedo. Cierra tu puerta con llave y contrata un sistema de seguridad, si ves a alguien sospechoso, dispara primero y pregunta después y por supuesto, si viajas en avión no pretendas subir un frasco de colonia a bordo.
En publicidad, se han cometido muchos atentados. Hubo un tiempo en el que para vender valía todo. Hasta el punto en que anunciantes, agencias y medios tuvieron la sensatez de crear un organismo que vela porque la publicidad sea veraz, legal, honesta y leal. Autocontrol, que así se llama, no permitiría jamás que se anuncie un coche con un conductor borracho, o que en un titular se insultase a una mujer, por ejemplo. Totalmente lógico, faltaría más.
Pero como en todas las cosas, con el tiempo aparecen vicios y decisiones que poco tienen que ver con el sentido común. A mi juicio, que conste que es una opinión particular, los anunciantes dejan la decisión de lo que es lícito a la agencia de publicidad, la agencia ya no busca que sus anuncios sean veraces, honestos... sino que pasen el control de Autocontrol y los medios, están tan preocupados por tener ingresos publicitarios que todo les parece maravilloso.
Como consecuencia, se dan casos tan rocambolescos como que un anuncio pueda quedarse fuera por una ridiculez y que en cambio se vendan coches que contaminan como si fuesen ecológicos.
O sea, yo no digo que no paren a alguien que quiera subirse a un avión con una bomba debajo del brazo, pero tampoco me parece justo no poder volar con armas tan peligrosas como un cortauñas. Volvamos al espíritu de las leyes, por favor.
PD: ¿Alguien sabe donde van a parar todas las cosas que requisan en los controles de los aeropuertos? No quiero ser mal pensado, pero tal como va la cosa...
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