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Los amiguitos de Facebook.

Hay una pantalla cuando te inscribes en cualquier sitio en la que te piden que aceptes los términos de uso de ese producto o servicio. Es la típica página que pasas sin mirar, haciendo clic en una casilla como quien tira el envoltorio de la pasta de dientes (o sea, sin prestarle ni un segundo de atención).

Que sepas que tomarse este texto a la ligera tiene sus consecuencias. Sobre todo en el todopoderoso Facebook. Resulta que ahora, cuando te das de alta das permiso para un montón de cosas, pero cuando te das de baja, también das permiso para que Facebook haga lo que quiera con todo lo que hayas colgado antes en tu perfil. En otras palabras, santa Rita, santa Rita, lo que se da no se quita.

Puedes darte de baja, pero ellos tendrán para siempre tu foto con cara de borracho, el comentario en el muro de tu exnovia, el grupo que formaste a favor de las juventudes del PP y esa declaración desafortunada del día de San Valentín.

Hasta ahora, si entrabas en Facebook te pillaban por los huevos, pero ahora además, no te sueltan ni cuando te vas. Es bueno saberlo, ¿no?

1 comentarios:

Textívoro dijo...

Lo del grupo de las juventudes fue por dinero. Lo juro.